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12 Compases

Pasajeros al tren (cap. 1)
lunes, 14 de mayo de 2007

Esta noche os voy a aburrir. Permitidme esta pequeña licencia y tomaoslo con calma, si es que pensáis llegar hasta el final.

El tiempo es la magnitud física que mide la duración de las cosas sujetas a cambio, esto es, el periodo que transcurre entre dos eventos consecutivos que se miden de un pasado hacia un futuro, pasando por el presente. Es la magnitud que permite parametrizar el cambio y ordenar los sucesos en secuencias, estableciendo un pasado, un presente y un futuro, y da lugar al Principio de causalidad, uno de los axiomas del método científico.

[...]

En la mecánica clásica, el tiempo se concibe como una magnitud absoluta, es decir, es un escalar que cuya medida es idéntica para todos los observadores (una magnitud relativa es aquella cuyo valor depende del observador concreto). Eso está de acuerdo con la concepción filosófica de Kant, que establece el espacio y el tiempo como necesarios por cualquiera experiencia humana.

Sin embargo, en la mecánica relativista el tiempo depende del sistema de referencia donde esté situado el observador y de su estado de movimiento. De acuerdo con la teoría de la relatividad, para observadores situados en diferentes marcos de referencia, dos sucesos A y B pueden ocurrir simultáneamente, o A puede ocurrir "antes" que B para un primer observador, o B puede ocurrir "antes" de A para el otro observador. Sólo si dos sucesos están atados causalmente todos los observadores ven el suceso "causal" antes que el suceso "efecto". También la duración de un proceso depende del sistema de referencia donde se encuentre el observador. La Teoría de la Relatividad considera el tiempo como una dimensión más del espacio y se basa en el concepto de espacio-tiempo.

En mecánica cuántica debe distinguirse entre la mecánica cuántica convencional, en la que puede trabajarse bajo el supuesto de un tiempo absoluto, y la mecánica cuántica relativista, para la cual, al igual que sucede en la teoría de la relatividad, el supuesto de un tiempo absoluto es inaceptable.

[...]

Aunque no lo parezca estoy haciendo un esfuerzo sobrehumano para ordenar los acontecimientos en el tiempo, y tratar de haceroslos llegar lo más claramente posible, pero os aseguro que soy incapaz. Tengo tantas ideas bullendo en mi cabeza sobre este y otros temas relacionados que necesitaría varios posts... Así que creo que usaré este a modo de introducción, y después empezaré a narrar en artículos venideros (¡Qué bien! ¡Pots encadenados! ¿A que nunca dejo de sorprenderos?).

Hoy no puedo dejar de reflexionar en lo que supone el tiempo para nosotros, experimentos de vida humanoide sin nada mejor que hacer que sobrevivirnos a nosotros mismos. El tiempo pasa, eso está claro ¿no? Pues no, para mí no está tan claro. Yo ya no sé si es el tiempo el que pasa o nosotros quienes pasamos nadando en medio del enorme océano del tiempo. La respuesta supongo que se encuentra diluida en la teoría de la Mecánica cuántica (¿ahora entendéis el porqué del rollo de antes? venga, si te lo has saltado puedes volver a echarle un vistazo, te espero).

Os pondré un ejemplo en lo que esperamos al rezagado de turno: viajamos en un tren, sentados alrededor de una mesa, jugando unas cartas, un parchís, o una partida de rol de vampiro la mariscada, cuando de repente nos da por mirar por la ventana y vemos el paisaje moverse a nuestro lado a toda velocidad. Sentado a la sombra de un árbol está Pedro (sí, el de Heidi) liándose un porrito de maría, y al ver pasar el tren saluda con la mano. Bien, el tiempo en nuestras vidas viene a ser algo así: si nos fijamos en Pedro, él habrá visto pasar un tren con gente dentro y ha alzado su mano a modo de saludo, después terminará de liar su porrito de maría, lo fumará tranquilamente contemplando el paisaje, recogerá las cabritas y se irá casa. Una vez en casa, preparará la cena y encenderá la tele para ver Los hombres de Paco, y ese día será igual que todos los días. Un día más en la vida de Pedro. En esos instantes probablemente el tren ya haya llegado a su destino, y el paisaje será muy distinto, lo mismo hasta está nevado, no habrá rastro alguno de Pedro (lógico y normal) y nos habrá dado tiempo a jugar varias partidas a lo que quiera que estuviésemos jugando.

Cuando nos tomamos a nosotros mismos como sistema de referencia, a veces nos parece que nada cambia, que todo continua dando vueltas alrededor de lo mismo, que los días son iguales, que los años no transcurren, y que todo cuanto conocemos es inmutable... Cuando algo te hace cambiar tu punto de referencia, cuando no ves el tren pasar desde la sombra de tu árbol, sino que de alguna manera escapas de tu cuerpo para colarte en ese vagón de tren, entonces tienes la oportunidad de observar la cantidad de partidas que se juegan en el tiempo en que creías que nada estaba cambiando. Entonces miras por la ventana y el paisaje es muy diferente al que recordabas, y la gente no ha permanecido quieta, se han movido, se han liado porros, se han subido a trenes, han jugado a las cartas y alguno hasta puede que se haya quedado en calzoncillos. Si además tienes la suerte de poder verte a través de sus ojos, o a través de los tuyos, pero olvidando quién eres, solo teniendo presente dónde estabas y dónde estás ahora, es cuando te das cuenta del largo camino que has recorrido, o que han recorrido los demás... de lo cerca que estábais, y lo lejos que estáis ahora. La via es el tiempo, el vagón nuestras vidas, y nosotros simples pasajeros o espectadores que ven pasar las vagones de los demás, sentados en nuestro propio vagón, creyendo que todo cambia para seguir igual. Y sin embargo todo es ahora bien distinto... por mucho que pensemos que seguimos siendo los mismos.

Ahora es cuando pensaréis que me he vuelto loco ya del todo, porque estas no son horas para semejantes rayadas mentales. Quizás estas sean las mejores horas para cierto tipo de rayadas pero... ¿a qué viene todo esto del tiempo y los cambios? Muy sencillo, aunque suena un poco estúpido: a veces estamos tan sumamente absortos en nuestras vidas, que uno, dos, tres años se nos van en tres segundos. Son tantas las cosas que nos ocurren, y tan empeñados estamos en alcanzar nuestros objetivos, que a veces no somos conscientes de aquello por lo que hemos tenido que pasar... Ya veis, yo hace un par de años estaba durmiendo en un sofá, y miradme ahora. Bueno, mejor olvidad eso último... Lo que intento decir es que estamos tan concentrados en lidiar con nuestros problemas, tan sumergidos en la vorágine de nuestro subuniverso, que ni nos enteramos de todo el tiempo que ha transcurrido... hasta que ocurre algo, un encuentro, un acontecimiento, un deja vù que nos arranca despiadadamente de nuestro sonambulismo y nos obliga, nos guste o no, a mirar atrás. Entonces es cuando piensas: ¡¡¡jooooooder!!! pero eso pasó hace cuatr.. cinc... ¿¡¡¡siete años!!!? Pues sí, damas y caballeros, niños y niñas, hombre del saco y papá noel... De esto va esta historia.

Todo empezó hace siete años...

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posted by Blue Devil's @ 1:58,




7 Comments:

At 14 de mayo de 2007, 16:11, Blogger Gambutrol said...

Buenoooooooooooo tío vaya manera de filosofar por dios... Que conste que me he leído todo tu post de principio a fin. Algo de razón tienes, que el tiempo pasa sin que nos demos cuenta, pero es que en eso consiste la vida: nacer vivir y morir (dentro de vivir claro está todo lo demás, nutrición, relación, reproducción...). La vida dura lo que dura el trayecto de un puñetazo en tu cara, des de que lo ves venir (nacer) hasta que impacta en tus morros (morir). Lo otro que has dicho, que no me ha quedado muy claro si te referías que la vida se te hace un bucle, pues que quieres que te diga... a mi personalmente no me da esa sesnación. Echo la vista atrás y no se parece en nada en lo que hago ahora, y sé que pusiste tu edad por algú sitio ahí perdido de tu blog pero me acuerdo q no nos llevamos tantos años como para ver las cosas de tan diferente manera. No sé, a lo mejor es que yo al mirar hacia atrás no me fijo demasiado en lo que hacía o a lo mejor tu tienes una desbordante imaginacón o quizás simplemente sea eso, diferentes opiniones..., la cuestión es que mi vida tiene fases, pero cada fase es diferente.

Bueno, a otra cosa... ¿fuiste profesor?, lo digo por lo que has escrito en mi post... lo de la monja... es que mira tu que yo no te imagino de profe, aunque bueno, viendo como escribes y lo que escribes ya no me soreprendería nada... ¡eres una caja de sorpresas!

 
At 14 de mayo de 2007, 19:21, Blogger mar said...

Hace poquito en mi cumpleaños me hice la misma pregunta en un post, la vida pasa demasiado deprisa como para quedarse parado por pequeñas cosas que hacemos de ellas montañas..disfrutemos de la vida con sus pequeños y grandes momentos...porque la vida pasa en un suspiro.
Un beso.Mar.

 
At 15 de mayo de 2007, 1:49, Blogger vanmar said...

No sabría decir si estoy sentada fuera del tren viendo pasar la vida de los demás a 200 Km/h o estoy en el tren y mi vida pasa a a velocidad de vértigo.
Siempre me ha gustado detenerme en los detalles, admirarlos y disfrutarlos, observar lo que otros ni siquiera ven por el rabillo del ojo, así que es muy posible que efectivamente esté sentada debajo de un árbol viendo como crece una flor. El tiempo pasa lento ante mis ojos, aunque el tiempo relativo no lo haga... la flor sigue creciendo y yo mimándola y aquí, sentada... ya lo decía El Principito, cuando domesticas algo, eres responsable de ello para siempre... (y esto me da una idea para un post...)

 
At 15 de mayo de 2007, 18:31, Blogger Corpi said...

Hostia cómo pasa el tiempo...

 
At 16 de mayo de 2007, 17:12, Blogger Mercedes said...

Que entrada más "currada", me ha gustado, la verdad es que si tengo que comentar todo lo que viene a la mente sería terrible, tendría para otra entrada similar a la tuya en extensión y, claro, eso no debe ser así. Así que me quedo con el concepto de la relatividad del tiempo, ese lapsus de tiempo que es eterno cuando algo no funciona bien y ese mismo "lapsus" de tiempo es muy breve cuando disfrutas. Tb la percepción del tiempo es diferente en las distintas épocas de la vida de una misma persona, la duración del tiempo se percibe diferente cuando tienes, cuando eres un niño a cuando eres un adolescente o un joven... o un viejecito, y ese mismo tiempo es diferente para un occidental que para un oriental, para un europeo que para una persona de una tribu pérdida de la Amazonia...
En fin no sigo porque este es uno de mis temas favoritos y me enrrollaría como una persiana :P
Te he leído muchas veces, alguna como el día del meme, intenté dejarte un comentario sin conseguirlo, esperemos que hoy lo logre.
Un besito y aviso... ¡volveré! jajaja

 
At 20 de mayo de 2007, 20:24, Blogger Blue Devil's said...

Bueno, ya estoy de vuelta y buffff, necesitaría otro post solo para responder vuestros comentarios xD

Lo primero de todo, Mercedes, bienvenida. Gambu, pues sí, fui profesor una temporadita (y acabé de niños hasta los coj...s) Mar, feliz cumpleaños (más vale tarde que nunca) Vanmar, podríamos pasarnos horas hablando del Principito y siempre nos quedaría algo que decir. Corpi, pues sí... sobre todo cuando estás de vacaciones xD

En fin, grosso modo comentar que, bueno... supongo que efectivamente cada uno tiene su propia perspectiva del tiempo, y nuestra forma de ser y de tomarnos la vida influye notablemente sobre ella (también mi imaginación, que a veces patina jejeje)

Pero como ya os comenté, entenderéis el porqué del post en cuanto escriba los restantes, que espero que sea en breve.

Mientras tanto tengo alguna otra sorpresilla más que no desvelaré aun.

Un abrazo

 
At 6 de junio de 2007, 14:34, Blogger Neferet said...

Hacía mucho que no me pasaba por aquí y la verdad, echaba de menos leer tus historias. Eso sí, esta manera de filosofar no puede ser buena, aún así he de reconocer que me he parado muchísimas veces a pensar lo que planteas en tu post. Esa rapidez con la que pasa el tiempo me asombra cada vez más. Miro atrás y veo que todo ha cambiado a una velocidad de vértigo cuando pensaba que todo seguía como siempre.

 

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