Lo que dan de sí los días
martes, 19 de junio de 2007
Bueno, pues ya estoy de vuelta y veo que tengo muchos deberes por hacer. En primer lugar un meme puñetero de mi amigo Gambutrol, que me va a costar más encasquetárselo a alguien que el propio meme en sí. Además tengo que responder algunos comentarios de mis últimos posts, que aprovecharé para hacerlo aquí, y continuar con la historia que empecé y que parece que empieza a tener fieles seguidores. También tengo que hacer de tripas corazón y armarme de valor para los ejercicios que me ha mandado mi amigo Javi para ponerme en forma... aunque lo de ponerme en forma es un decir, para ello primero tendría que encontrar "mi forma" xD No debo olvidar tampoco los ejercicios de respiración de mi amigo Josep para aprender a relajarme y como iniciación a la meditación, y los de terapia corporal para el buen uso de mi cuerpo sobre los escenarios (también por cortesía de Josep), y cómo no, ensayar para el próximo concierto, que es ni más ni menos que este sábado en Ávila. Y todo eso junto con actualizar el blog, currar de noche, escribir un relato de diez páginas acerca de una esquina, y una hora por las tardes dar clases de internet a un entrañable ancianito de 84 años (marrón que me ha encasquetado mi jefe) ¿¿Alguien puede hacerme el favor de matarme ya y acabar con mi sufrimiento??
En fin, empecemos, que de aquí a un rato entro a currar y, no os lo había dicho, pero nos han restringido el uso de internet en la oficina, porque los de otro departamento se dedicaban a mirar infojobs en lugar de trabajar, y claro, pagan justos por pecadores... Pero bueno, mal de muchos consuelo de tontos. A lo que vamos:
Yo y el sexo débil:
He de decir que cuando escribí esto no pensaba ni de lejos publicarlo en el blog, de hecho ni tan siquiera era un post, sino más bien un desahogo en tono de humor mientras hablaba con una amiga por el messenger. Más o menos a la mitad mi amiga me cortó respondiéndome: ¿te das cuenta de que esto podría ser perfectamente un monólogo cómico? Ignoro si lo decía insinuando de forma amistosa que me callara un rato, o si de verdad lo pensaba. El caso es que junté todas las frases en un texto, lo "limpié" un poco, y lo colgué en el blog. Evidentemente creo que cada persona es un mundo, y aunque en muchos mundos la atmósfera es un conglomerado de azufre e hidrógeno que impide que el oxígeno llegue al cerebro, no se puede medir a todas las mujeres por el mismo rasero... Pero no me negaréis que en el fondo es divertido hacerlo ¿no? aunque solo sea de vez en cuando. Aunque lo de la vena masoquista concuerda perfectamente con la explicación de Mercedes acerca de la menstruación. Gracias por lo de joven, aunque no son los años sino las experiencias las que le hacen a uno "hacerse mayor". Ale, ya tenéis tema para otro post... el que se atreva, claro :P Lo que sí tengo claro con respecto a las mujeres de mi edad es que solo tenemos una cosa en común: la edad. Con las demás, ni tan siquiera eso :P
3692239:
A veces vale la pena equivocarse. A veces nos vemos presionados por la rutina diaria, por nuestras experiencias (pasadas y presentes), por el miedo, por el cansancio, por un momento de flaqueza y baja autoestima. A veces de tanto encender la luz de nuestro cuarto se apagan las estrellas, y a veces, últimamente demasiadas, olvidamos que los demás mortales están igual de estresados que nosotros. A veces cuando das algo por perdido porque ya pasas... suena el teléfono, y entonces te sientes un poco estúpido, porque apenas una hora antes has colgado un post en tu blog augurando todo lo contrario. A veces tragarte el orgullo con una cerveza y buena compañía sabe hasta bien... lo que no quita que en cierto modo algo esté pasando, que la gente desaparezca, y que donde hoy has dicho digo mañana digas Diego, y pasado qué se yo... Las personas van y vienen, pero tú siempre permaneces.
Y esto es to, esto es to, esto es todo amigos!! En el próximo post el meme de las confesiones... agarraos los empastes.
Un abrazo
En fin, empecemos, que de aquí a un rato entro a currar y, no os lo había dicho, pero nos han restringido el uso de internet en la oficina, porque los de otro departamento se dedicaban a mirar infojobs en lugar de trabajar, y claro, pagan justos por pecadores... Pero bueno, mal de muchos consuelo de tontos. A lo que vamos:
Yo y el sexo débil:
He de decir que cuando escribí esto no pensaba ni de lejos publicarlo en el blog, de hecho ni tan siquiera era un post, sino más bien un desahogo en tono de humor mientras hablaba con una amiga por el messenger. Más o menos a la mitad mi amiga me cortó respondiéndome: ¿te das cuenta de que esto podría ser perfectamente un monólogo cómico? Ignoro si lo decía insinuando de forma amistosa que me callara un rato, o si de verdad lo pensaba. El caso es que junté todas las frases en un texto, lo "limpié" un poco, y lo colgué en el blog. Evidentemente creo que cada persona es un mundo, y aunque en muchos mundos la atmósfera es un conglomerado de azufre e hidrógeno que impide que el oxígeno llegue al cerebro, no se puede medir a todas las mujeres por el mismo rasero... Pero no me negaréis que en el fondo es divertido hacerlo ¿no? aunque solo sea de vez en cuando. Aunque lo de la vena masoquista concuerda perfectamente con la explicación de Mercedes acerca de la menstruación. Gracias por lo de joven, aunque no son los años sino las experiencias las que le hacen a uno "hacerse mayor". Ale, ya tenéis tema para otro post... el que se atreva, claro :P Lo que sí tengo claro con respecto a las mujeres de mi edad es que solo tenemos una cosa en común: la edad. Con las demás, ni tan siquiera eso :P
3692239:
A veces vale la pena equivocarse. A veces nos vemos presionados por la rutina diaria, por nuestras experiencias (pasadas y presentes), por el miedo, por el cansancio, por un momento de flaqueza y baja autoestima. A veces de tanto encender la luz de nuestro cuarto se apagan las estrellas, y a veces, últimamente demasiadas, olvidamos que los demás mortales están igual de estresados que nosotros. A veces cuando das algo por perdido porque ya pasas... suena el teléfono, y entonces te sientes un poco estúpido, porque apenas una hora antes has colgado un post en tu blog augurando todo lo contrario. A veces tragarte el orgullo con una cerveza y buena compañía sabe hasta bien... lo que no quita que en cierto modo algo esté pasando, que la gente desaparezca, y que donde hoy has dicho digo mañana digas Diego, y pasado qué se yo... Las personas van y vienen, pero tú siempre permaneces.
Y esto es to, esto es to, esto es todo amigos!! En el próximo post el meme de las confesiones... agarraos los empastes.
Un abrazo
Etiquetas: Resumen de la Semana
posted by Blue Devil's @ 19:33,
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Una semana completa
martes, 8 de mayo de 2007
Veamos, ¿por dónde empiezo? Porque esta semana ha sido completita también. Yo no sé qué pasa últimamente que no tengo una semana tranquila...
Por depronto tuvimos bronca en el grupo y el otro guitarrista a poco si se larga. No puedo decir que sería lo mejor... no puedo... aunque lo piense, pero esas cosas no se dicen porque le hacen quedar a uno mal... (aunque le importe a uno a estas alturas tres cojones quedar mal). De cualquier forma no se va, y aunque los demás piensan que la conversación posterior a la bronca ha surtido efecto yo soy reacio a creerlo, el tiempo lo dirá. Una banda es como una novia, solo que en lugar de salir con una persona sales con otras cuatro. Sería más bien como una relación poligámica de esas... pero todos contra todos, y como muchas veces ocurre en las relaciones "no te aguanto pero no quiero que te vayas". Es algo que nunca he comprendido muy bien, pero es así, incluso a mí me ha ocurrido en alguna ocasión... imagino que está relacionado de alguna manera con el mal llamado orgullo masculino, un día que esté borracho me replantearé esta teoría para incluir el susodicho caso y sus variantes. A Dios gracias que no toco en una big band...
Lo bueno es que por fin he grabado. Lo malo, que solo pude grabar el jueves y el viernes una hora y media cada día, por razones ajenas a un humilde servidor. Pero salió mejor de lo que esperaba, a canción por día, y el segundo día sentar las bases para la tercera. Incluso me gusta el resultado de lo que se ha grabado. He conseguido, de alguna extraña manera que escapa a mi entendimiento, recuperar un poco la esencia original de los temas, y eso es algo que me alegra no sabéis cuanto. No sé si recordáis uno de mis últimos posts, en el que hacía referencia a mis aprensiones hacia lo que había sido grabado hasta la fecha... y si no os acordáis lo buscáis, que lejos no debe andar. El caso es que, si todo va bien, la próxima semana grabaré la tercera canción y estará todo prácticamente listo.
Y entre ensayos, broncas, y grabaciones llegamos al sábado, el día del concierto en Madrid, ya sabéis... Aquí ya puedo ponerme a despotricar y no parar. Preparaos que voy:
¡¡¡Vaya mierda de sonido!!!. El tipo de la sala nos dijo que tenía equipo de voces, y ni equipo de voces ni hostias en vinagre... Nos volvimos locos para sacar una voz que se entendiese lo más mínimo... En serio, he visto tómbolas con un sonido más claro que aquello. Por no mencionar lo que alguien tuvo a bien llamar escenario, cuando para el resto de los mortales eso era un suelo elevado bajo el hueco de una escalera, y al que tuvimos que añadir un tablón de aglomerado sobre unas cajas vacías de cocacola, porque una de dos, o entraba la batería o entrábamos nosotros... En serio, más que un directo aquello parecía el programa Al filo de lo imposible. Y ya si nos ponemos a hablar del tema tiempo... Empezamos una hora tarde a tocar porque perdimos una hora de más en ajustar todo el sonido (y eso porque lo dejamos por desesperación, sino yo creo que todavía seguimos allí intentándolo). Seguidamente el dueño nos llevó a cenar a una marisquería donde nos obsequiaron (previo pago, claro) con un montadito de lomo con queso y una cocacola. Ninguno queríamos ir allí, ni mucho menos cenar de pie en la barra, pero el colega se empecinó y allí que nos quedamos. Después de aquello, y ya para rematar la jugada, a mitad de nuestra actuación el amigo le dice a los del otro grupo que cuando coño acabamos nosotros, que se nos echaba el tiempo encima y aun tienen que tocar ellos... y como los del otro grupo no quisieron decirnos nada porque estaba toda la gente allí dando botes, pues se quitaron a ellos mismos veinte minutos de repertorio, lo que dejó el resultado siguiente: artista cabeza de cartel 40 minutos, artista invitado (nosotros) 1 hora larga. Luego bien que vino el dueño del sitio a darnos la enhorabuena, la enhorabuena le daba yo a él, pero con un cable de alta tensión enrollado al cuello...
En fin. Lo bueno de todo aquello fue que vinieron a vernos muchos amigos y conocidos, que disfrutaron de lo lindo pese a lo ya mencionado, y que también nos vio mucha gente que no nos había visto nunca, y parece que se lo pasaron bien también. De hecho uno nos compró una camiseta y todo... y otro me preguntó si teníamos algo grabado para vender.
El caso es que hasta las 10 de la mañana del domingo no aparecí por casa, lo que estaría genial de no ser porque (y aquí retomo uno de mis últimos posts) el jodido horóscopo tenía razón: otro fin de semana que no mojo...
Por depronto tuvimos bronca en el grupo y el otro guitarrista a poco si se larga. No puedo decir que sería lo mejor... no puedo... aunque lo piense, pero esas cosas no se dicen porque le hacen quedar a uno mal... (aunque le importe a uno a estas alturas tres cojones quedar mal). De cualquier forma no se va, y aunque los demás piensan que la conversación posterior a la bronca ha surtido efecto yo soy reacio a creerlo, el tiempo lo dirá. Una banda es como una novia, solo que en lugar de salir con una persona sales con otras cuatro. Sería más bien como una relación poligámica de esas... pero todos contra todos, y como muchas veces ocurre en las relaciones "no te aguanto pero no quiero que te vayas". Es algo que nunca he comprendido muy bien, pero es así, incluso a mí me ha ocurrido en alguna ocasión... imagino que está relacionado de alguna manera con el mal llamado orgullo masculino, un día que esté borracho me replantearé esta teoría para incluir el susodicho caso y sus variantes. A Dios gracias que no toco en una big band...
Lo bueno es que por fin he grabado. Lo malo, que solo pude grabar el jueves y el viernes una hora y media cada día, por razones ajenas a un humilde servidor. Pero salió mejor de lo que esperaba, a canción por día, y el segundo día sentar las bases para la tercera. Incluso me gusta el resultado de lo que se ha grabado. He conseguido, de alguna extraña manera que escapa a mi entendimiento, recuperar un poco la esencia original de los temas, y eso es algo que me alegra no sabéis cuanto. No sé si recordáis uno de mis últimos posts, en el que hacía referencia a mis aprensiones hacia lo que había sido grabado hasta la fecha... y si no os acordáis lo buscáis, que lejos no debe andar. El caso es que, si todo va bien, la próxima semana grabaré la tercera canción y estará todo prácticamente listo.
Y entre ensayos, broncas, y grabaciones llegamos al sábado, el día del concierto en Madrid, ya sabéis... Aquí ya puedo ponerme a despotricar y no parar. Preparaos que voy:
¡¡¡Vaya mierda de sonido!!!. El tipo de la sala nos dijo que tenía equipo de voces, y ni equipo de voces ni hostias en vinagre... Nos volvimos locos para sacar una voz que se entendiese lo más mínimo... En serio, he visto tómbolas con un sonido más claro que aquello. Por no mencionar lo que alguien tuvo a bien llamar escenario, cuando para el resto de los mortales eso era un suelo elevado bajo el hueco de una escalera, y al que tuvimos que añadir un tablón de aglomerado sobre unas cajas vacías de cocacola, porque una de dos, o entraba la batería o entrábamos nosotros... En serio, más que un directo aquello parecía el programa Al filo de lo imposible. Y ya si nos ponemos a hablar del tema tiempo... Empezamos una hora tarde a tocar porque perdimos una hora de más en ajustar todo el sonido (y eso porque lo dejamos por desesperación, sino yo creo que todavía seguimos allí intentándolo). Seguidamente el dueño nos llevó a cenar a una marisquería donde nos obsequiaron (previo pago, claro) con un montadito de lomo con queso y una cocacola. Ninguno queríamos ir allí, ni mucho menos cenar de pie en la barra, pero el colega se empecinó y allí que nos quedamos. Después de aquello, y ya para rematar la jugada, a mitad de nuestra actuación el amigo le dice a los del otro grupo que cuando coño acabamos nosotros, que se nos echaba el tiempo encima y aun tienen que tocar ellos... y como los del otro grupo no quisieron decirnos nada porque estaba toda la gente allí dando botes, pues se quitaron a ellos mismos veinte minutos de repertorio, lo que dejó el resultado siguiente: artista cabeza de cartel 40 minutos, artista invitado (nosotros) 1 hora larga. Luego bien que vino el dueño del sitio a darnos la enhorabuena, la enhorabuena le daba yo a él, pero con un cable de alta tensión enrollado al cuello...
En fin. Lo bueno de todo aquello fue que vinieron a vernos muchos amigos y conocidos, que disfrutaron de lo lindo pese a lo ya mencionado, y que también nos vio mucha gente que no nos había visto nunca, y parece que se lo pasaron bien también. De hecho uno nos compró una camiseta y todo... y otro me preguntó si teníamos algo grabado para vender.
El caso es que hasta las 10 de la mañana del domingo no aparecí por casa, lo que estaría genial de no ser porque (y aquí retomo uno de mis últimos posts) el jodido horóscopo tenía razón: otro fin de semana que no mojo...
Etiquetas: Resumen de la Semana
posted by Blue Devil's @ 2:12,
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Vagancia in extremis
domingo, 15 de abril de 2007
Continuando con la tradición que instauré en este blog cuando lo abrí, ahora correspondería hacer el resumen de la semana, pero me vais a perdonar que me lo salte esta vez... Llevo dos días durmiendo muy poco, me he quedado transpuesto viendo una película a las siete de la tarde, y tampoco es que esta semana haya tenido aspectos muy destacables, así que quizás sea por eso que hoy no tenga especiales ganas de sentarme a escribir.
Lo que sí me apetece muchísimo es cocinar, y como le prometí a mi hermanita Maia que esta semana prepararía unas lentejas de la abuela... vamos, de las de toda la vida (y que, por cierto, me salen muy bien), con vuestro permiso voy a bajar a comprar los ingredientes que me faltan, y tabaco, que no me queda, y me pondré manos a la obra, que las lentejas de un día para otro saben mejor.
Pero para no irme con las manos vacías, os dejo la letra del tema de los 091 que está sonando ahora mismo en el reproductor: Tormentas Imaginarias
Quiero caer en un letargo
y dejar mi destino en tus manos.
No quiero saber si dejo rastro,
ni a donde conducen mis pasos.
Canciones de cuna y de rabia
se mezclan en la madrugada.
En mi cabeza rugen tormentas imaginarias.
Quiero beber agua de sueño
y sentir como escapa a mi tiempo,
vuelta al ayer al mismo templo,
al pozo de los deseos.
Botellas que escancian plegarias,
rumores de armas cargadas.
En mi cabeza rugen tormentas imaginarias.
Desiertos que nunca crucé
y trenes que nunca tomé.
Vendrá la hora incierta
en que todas las respuestas
se agolpen tras la puerta
a la espera de un porque.
Quiero encontrar un buen refugio
contigo, huyendo del mundo.
Quiero encontrar un buen refugio
y que el fuego nos convierta en humo.
Flores con sangre en su savia,
estatuas que buscan su alma.
En mi cabeza rugen tormentas imaginarias.
En mi cabeza rugen tormentas imaginarias
¡Que tengáis un buen final y comienzo de semana!
Lo que sí me apetece muchísimo es cocinar, y como le prometí a mi hermanita Maia que esta semana prepararía unas lentejas de la abuela... vamos, de las de toda la vida (y que, por cierto, me salen muy bien), con vuestro permiso voy a bajar a comprar los ingredientes que me faltan, y tabaco, que no me queda, y me pondré manos a la obra, que las lentejas de un día para otro saben mejor.
Pero para no irme con las manos vacías, os dejo la letra del tema de los 091 que está sonando ahora mismo en el reproductor: Tormentas Imaginarias
Quiero caer en un letargo
y dejar mi destino en tus manos.
No quiero saber si dejo rastro,
ni a donde conducen mis pasos.
Canciones de cuna y de rabia
se mezclan en la madrugada.
En mi cabeza rugen tormentas imaginarias.
Quiero beber agua de sueño
y sentir como escapa a mi tiempo,
vuelta al ayer al mismo templo,
al pozo de los deseos.
Botellas que escancian plegarias,
rumores de armas cargadas.
En mi cabeza rugen tormentas imaginarias.
Desiertos que nunca crucé
y trenes que nunca tomé.
Vendrá la hora incierta
en que todas las respuestas
se agolpen tras la puerta
a la espera de un porque.
Quiero encontrar un buen refugio
contigo, huyendo del mundo.
Quiero encontrar un buen refugio
y que el fuego nos convierta en humo.
Flores con sangre en su savia,
estatuas que buscan su alma.
En mi cabeza rugen tormentas imaginarias.
En mi cabeza rugen tormentas imaginarias
¡Que tengáis un buen final y comienzo de semana!
Etiquetas: Resumen de la Semana
posted by Blue Devil's @ 20:50,
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Encuentros en la tercera fase
domingo, 8 de abril de 2007
Ya estamos de regreso de "vacaciones" y todo sigue igual. ¿Nunca habéis tenido la sensación de iros durante un tiempo, y al regresar parece que nunca os habéis marchado? Casi tengo que hacer un esfuerzo para recordar qué me ha ocurrido durante esta semana, ha sido entrar en el piso y... ZAS! golpe repentino con la realidad, con la rutina, con mi otra vida. Antes solía llamársele: "cambiar el chip", en la nueva era supongo que podríamos actualizar la frase, modificarla por algo como "cambiar la sim" o "refrescar la página", no sé...
En fin... El lunes salí de currar a las 7 a.m. y me fui para el piso, me tocaba limpiar, así que le pegué un buen fregado, hice las maletas y me fui a la estación. A mediodía estaba en casa, y como llevaba más de veinticuatro horas sin dormir me eché un rato. Después fui a ver a mi hermano. Está hecho polvo, aunque intenta que no se note, así que opté por no presionarle y simplemente estar junto a él, y sobre todo sacarlo de casa. Los días siguientes la historia fue más o menos igual: dormir hasta tarde, leer, escuchar algo de música mientras ajustaba cosillas en mi linux (que ha quedado muy bonito), y después salir hasta las mil. A falta de internet, y sin otra cosa mejor que hacer por las tardes, aproveché para componer algo con la guitarra española, porque me dejé la eléctrica y los cables en casa de mi hermano, y no me apetecía andar subiendo y bajando con los trastos al hombro, atravesando la ciudad y la lluvia, mientras él estaba en el trabajo. Un poco de calor de hogar y tranquilidad, lejos de los surrealismos que asolan mi existencia, no me venía mal.
Entonces sucedió. No sé si fue el miércoles o el jueves por la mañana, el caso es que sonó el teléfono y, como no, me desperté. No conocía el número y estuve tentado de no responder, pero la curiosidad me puede, así que descolgué, pregunté y sin que nadie dijera nada, me colgaron. Miré bien el número, no me sonaba, y me planteé devolver la llamada, pero pensé que quien quiera que fuese, si era importante, volvería a llamar, así que regresé a la cama. A mediodía volvieron a llamar:
- ¿Dígame?
- ¿Fulanito? -voz femenina entrecortada por falta de cobertura- ¿Eres Fulanito?
- Sí, soy Fulanito ¿Quién es?
- ¿Estás bien?
- ¿Ein? Que quién eres
- ¿No sabes quién soy?
- No. No lo sé, y además te oigo fatal.
- Quizás sea lo mejor. Solo quiero saber si estás bien.
- Sí, estoy bien. Dime quién coño eres.
- Soy Fulanita.
- La madre que lo parió...
- Querrás decir: la madre que me parió... ¿no?
- Eso también.
Fulanita, o Fulana de tal, pero fulana de todas todas, era la última persona del planeta que esperaba me fuera a llamar alguna vez. Sobre todo después de las últimas palabras que le dediqué hace cinco largos años: "haz el favor de borrar mi número de tu agenda, y mi mail de tu lista de contactos, gracias." Después de aquello no volví a saber nada de ella, ni me molesté en averiguarlo. Está claro que no logré transmitir adecuadamente mi mensaje, puesto que no lo hizo.
Hablamos un rato, conocía mi vida casi mejor que yo mismo. Me pregunto por Madrid, por el grupo, y por muchas otras cosas más que no tendría porqué saber. Yo no hice preguntas. Sacó a colación el tema de "lo que pasó" y, aunque en el pasado, y durante mucho tiempo, había deseado que llegara ese momento, para poder soltar todo aquello que tenía guardado, todos los reproches, todo el rencor, todo el dolor, toda la mierda en forma de aceite hirviendo cayendo sobre su ego hasta dejarlo reducido a escombros y ceniza... no sentí nada. No había ni rastro de reproches, ni de rencor, ni de dolor, ni tan siquiera aprensión. En su lugar solo hallé una profunda indiferencia, una indiferencia tal que ni tan siquiera me molesté en respoder a su "creo que tomé la mejor decisión para los dos". No era la decisión por lo que te desterré de mi vida y de mi mundo, no, lo hice a raíz de la comprensión del conjunto de toda nuestra relación. La decisión era lo de menos, y en cierto modo inevitable, pero todo lo anterior... la forma en que me usó para obtener sus propósitos, y un largo etcétera que no vale la pena relatar a estas alturas de la vida. Esa era la razón. ¿Se lo iba a explicar? No había necesidad, no había nada que satisfacer en mi ego, ni siquiera por morbo. Me daba completamente igual, y se lo dije: "No me apetece hoy por hoy meterme en la piel de alguien que fui hace más de cinco años, para recordar las razones por las que tomé mi decisión. Pero si actué de la forma en que lo hice, mis motivos tendría, y por tanto sé que hice lo correcto". El tema se desvió por extraños derroteros, en los que me cubrió de lisonjas acerca de lo importante que había sido en su vida, y lo especial que continuaba siendo en su corazón, que no sabía porqué me había llamado después de tanto tiempo, etc, etc, etc...
Estos años han sido difíciles, pero no en vano, y aunque a golpes, uno acaba por aprender ciertas lecciones, así que me limité a oir su soliloquio, mientras ojeaba un ebook en el portátil y respondía de vez en cuando cosas como: "ajá", "sí", "claro", "muy bien"... Al fin la conversación | monólogo acabó y colgué el teléfono. En ese momento solo deseé una cosa, tener internet para poder colgar un post sobre ello, pero no pudo ser. Ahora está todo muy diluido. Pero guardé su número por si vuelve a llamar. Si algo tengo claro es que no quiero que ciertos especímenes de víboras (macho o hembra, me da igual) vuelvan a formar parte de mi vida.
La semana continuó sin aparentes muestras de futuros encuentros surrealistas, hasta el viernes, que me topo con una antigua compañera de instituto que hacía siglos que no veía. Y para mi sorpresa, me saludó muy efusivamente. Hablamos durante un rato, parecía contenta de verme, su amigo-rollete-novio (o lo que fuera) no estaba tan contento. Nos contamos nuestras vidas a grandes rasgos, y me dijo que a ver si quedábamos un día para hablar tranquilamente y recordar viejos tiempos, así que le pedí el teléfono y, casualidad de casualidades, no se lo sabía y tampoco lo llevaba encima, pero poseía una memoria portentosa y aseguraba ser capaz de memorizar el mío. Se lo di y me marché consciente de que no me llamará. Podría habérselo apuntado en un papel, pero como dice alguien que conozco: "las excusas son como el culo, todo el mundo tiene una".
Al rato me encontré con otra vieja conocida, que también me dio un abrazo cual osito de peluche, y me preguntó por mis andanzas en tierras baldías, pero yo ya tenía activado el modo: "quien quiera peces que se moje el culo", así que muy educadamente le expliqué que estaba algo cansado y me marché a casa, que ya iba siendo hora.
El sábado fue un día de buenas noticias. Lo hemos decidido, vamos a grabar una maqueta. Ya hemos hablado con un estudio, y hemos seleccionado los tres temas que pasarán a la posteridad. Si todo va bien, en dos semanas estaremos grabando, y en poco más tendremos un master que poder copiar y enviar por ahí para ver si nos salen unos cuantos bolos. En ese aspecto estoy contento, tengo muchas ganas de grabar, también tengo algo de miedo por los nervios, pero me muero de ganas de empezar. Pienso disfrutar cada momento de la grabación, lo malo es no poder estar mientras graben mis compañeros (por la distancia, y eso...) pero estoy convencido de que saldrá bien.
Y más o menos esa ha sido mi semana. Completita, relajada, y con su inevitable (tratándose de mí...) dosis de surrealismo aplicado. A ver ahora qué me depara esta...
En fin... El lunes salí de currar a las 7 a.m. y me fui para el piso, me tocaba limpiar, así que le pegué un buen fregado, hice las maletas y me fui a la estación. A mediodía estaba en casa, y como llevaba más de veinticuatro horas sin dormir me eché un rato. Después fui a ver a mi hermano. Está hecho polvo, aunque intenta que no se note, así que opté por no presionarle y simplemente estar junto a él, y sobre todo sacarlo de casa. Los días siguientes la historia fue más o menos igual: dormir hasta tarde, leer, escuchar algo de música mientras ajustaba cosillas en mi linux (que ha quedado muy bonito), y después salir hasta las mil. A falta de internet, y sin otra cosa mejor que hacer por las tardes, aproveché para componer algo con la guitarra española, porque me dejé la eléctrica y los cables en casa de mi hermano, y no me apetecía andar subiendo y bajando con los trastos al hombro, atravesando la ciudad y la lluvia, mientras él estaba en el trabajo. Un poco de calor de hogar y tranquilidad, lejos de los surrealismos que asolan mi existencia, no me venía mal.
Entonces sucedió. No sé si fue el miércoles o el jueves por la mañana, el caso es que sonó el teléfono y, como no, me desperté. No conocía el número y estuve tentado de no responder, pero la curiosidad me puede, así que descolgué, pregunté y sin que nadie dijera nada, me colgaron. Miré bien el número, no me sonaba, y me planteé devolver la llamada, pero pensé que quien quiera que fuese, si era importante, volvería a llamar, así que regresé a la cama. A mediodía volvieron a llamar:
- ¿Dígame?
- ¿Fulanito? -voz femenina entrecortada por falta de cobertura- ¿Eres Fulanito?
- Sí, soy Fulanito ¿Quién es?
- ¿Estás bien?
- ¿Ein? Que quién eres
- ¿No sabes quién soy?
- No. No lo sé, y además te oigo fatal.
- Quizás sea lo mejor. Solo quiero saber si estás bien.
- Sí, estoy bien. Dime quién coño eres.
- Soy Fulanita.
- La madre que lo parió...
- Querrás decir: la madre que me parió... ¿no?
- Eso también.
Fulanita, o Fulana de tal, pero fulana de todas todas, era la última persona del planeta que esperaba me fuera a llamar alguna vez. Sobre todo después de las últimas palabras que le dediqué hace cinco largos años: "haz el favor de borrar mi número de tu agenda, y mi mail de tu lista de contactos, gracias." Después de aquello no volví a saber nada de ella, ni me molesté en averiguarlo. Está claro que no logré transmitir adecuadamente mi mensaje, puesto que no lo hizo.
Hablamos un rato, conocía mi vida casi mejor que yo mismo. Me pregunto por Madrid, por el grupo, y por muchas otras cosas más que no tendría porqué saber. Yo no hice preguntas. Sacó a colación el tema de "lo que pasó" y, aunque en el pasado, y durante mucho tiempo, había deseado que llegara ese momento, para poder soltar todo aquello que tenía guardado, todos los reproches, todo el rencor, todo el dolor, toda la mierda en forma de aceite hirviendo cayendo sobre su ego hasta dejarlo reducido a escombros y ceniza... no sentí nada. No había ni rastro de reproches, ni de rencor, ni de dolor, ni tan siquiera aprensión. En su lugar solo hallé una profunda indiferencia, una indiferencia tal que ni tan siquiera me molesté en respoder a su "creo que tomé la mejor decisión para los dos". No era la decisión por lo que te desterré de mi vida y de mi mundo, no, lo hice a raíz de la comprensión del conjunto de toda nuestra relación. La decisión era lo de menos, y en cierto modo inevitable, pero todo lo anterior... la forma en que me usó para obtener sus propósitos, y un largo etcétera que no vale la pena relatar a estas alturas de la vida. Esa era la razón. ¿Se lo iba a explicar? No había necesidad, no había nada que satisfacer en mi ego, ni siquiera por morbo. Me daba completamente igual, y se lo dije: "No me apetece hoy por hoy meterme en la piel de alguien que fui hace más de cinco años, para recordar las razones por las que tomé mi decisión. Pero si actué de la forma en que lo hice, mis motivos tendría, y por tanto sé que hice lo correcto". El tema se desvió por extraños derroteros, en los que me cubrió de lisonjas acerca de lo importante que había sido en su vida, y lo especial que continuaba siendo en su corazón, que no sabía porqué me había llamado después de tanto tiempo, etc, etc, etc...
Estos años han sido difíciles, pero no en vano, y aunque a golpes, uno acaba por aprender ciertas lecciones, así que me limité a oir su soliloquio, mientras ojeaba un ebook en el portátil y respondía de vez en cuando cosas como: "ajá", "sí", "claro", "muy bien"... Al fin la conversación | monólogo acabó y colgué el teléfono. En ese momento solo deseé una cosa, tener internet para poder colgar un post sobre ello, pero no pudo ser. Ahora está todo muy diluido. Pero guardé su número por si vuelve a llamar. Si algo tengo claro es que no quiero que ciertos especímenes de víboras (macho o hembra, me da igual) vuelvan a formar parte de mi vida.
La semana continuó sin aparentes muestras de futuros encuentros surrealistas, hasta el viernes, que me topo con una antigua compañera de instituto que hacía siglos que no veía. Y para mi sorpresa, me saludó muy efusivamente. Hablamos durante un rato, parecía contenta de verme, su amigo-rollete-novio (o lo que fuera) no estaba tan contento. Nos contamos nuestras vidas a grandes rasgos, y me dijo que a ver si quedábamos un día para hablar tranquilamente y recordar viejos tiempos, así que le pedí el teléfono y, casualidad de casualidades, no se lo sabía y tampoco lo llevaba encima, pero poseía una memoria portentosa y aseguraba ser capaz de memorizar el mío. Se lo di y me marché consciente de que no me llamará. Podría habérselo apuntado en un papel, pero como dice alguien que conozco: "las excusas son como el culo, todo el mundo tiene una".
Al rato me encontré con otra vieja conocida, que también me dio un abrazo cual osito de peluche, y me preguntó por mis andanzas en tierras baldías, pero yo ya tenía activado el modo: "quien quiera peces que se moje el culo", así que muy educadamente le expliqué que estaba algo cansado y me marché a casa, que ya iba siendo hora.
El sábado fue un día de buenas noticias. Lo hemos decidido, vamos a grabar una maqueta. Ya hemos hablado con un estudio, y hemos seleccionado los tres temas que pasarán a la posteridad. Si todo va bien, en dos semanas estaremos grabando, y en poco más tendremos un master que poder copiar y enviar por ahí para ver si nos salen unos cuantos bolos. En ese aspecto estoy contento, tengo muchas ganas de grabar, también tengo algo de miedo por los nervios, pero me muero de ganas de empezar. Pienso disfrutar cada momento de la grabación, lo malo es no poder estar mientras graben mis compañeros (por la distancia, y eso...) pero estoy convencido de que saldrá bien.
Y más o menos esa ha sido mi semana. Completita, relajada, y con su inevitable (tratándose de mí...) dosis de surrealismo aplicado. A ver ahora qué me depara esta...
Etiquetas: Resumen de la Semana
posted by Blue Devil's @ 20:24,
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