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12 Compases

Ideas Vs. Ideologías
viernes, 13 de abril de 2007

Anoche acabé en un bar, a las 2 de la madrugada, dialogando sobre política con un completo desconocido, que muy orgulloso acabó llamándome Marxista. Hacía tiempo que no me pasaba algo así, y la verdad, me lo pasé bien, aunque al tipo solo le faltó darme un abrazo al despedirme y decirme: "¡Salud, camarada!"

Antecedentes:

Llevaba ya unas cuantas semanas que no paraba por mi bar, entre el trabajo, la semana santa, etc... he estado muy liado, y anoche decidí hacer un esfuerzo, coger un autobús, y dejarme caer por el barrio del Pilar. Para mi sorpresa, el bar estaba a rebosar, y es que era noche de dardos doble. Por un golpe de suerte coincidió que le tocaba jugar al equipo de mi amiga Maribel, lo que significaba que podría bajarme con ella a casa en coche, ya que vivimos muy cerca, y evitaría tener que esperar un buho bajo la lluvia, y a horas intempestivas. Así que me pedí un tercio y me dediqué a hablar con el primero que pillé.

Lo que más me gusta de este garito es que en seguida haces buenas migas con cualquiera, y a mí me gusta llevarme bien con todo el mundo, así que siempre encuentro a alguien con quien charlar en la barra. Lo bueno es que todos suelen acordarse de mi nombre, y lo malo es que yo nunca me acuerdo del nombre de nadie... así que no puedo deciros el nombre de la persona con la que empecé a charlar, además de Antonio, el dueño y barman del garito en cuestión. ¿Y de qué pueden hablar dos hombres y un chaval (aunque vaya a cumplir 27 años en junio me considero un chaval, es lo que hay) a ciertas horas de la noche, entre cervezas, en un bar hasta la bandera de gente? Pues de música rock, cómo no...

Bien, podríamos decir que el destino mueve sus piezas como en una partida de ajedrez, o simplemente que hay gente a la que le importa madrugar, y otra a la no. El caso es que las partidas terminaron y el bar se vació. Convencí a Maribel para que se tomara otra cerveza (sin alcohol), mi acompañante sin nombre se marchó a casa, Antonio empezó a recoger, y acabé entrando en la conversación entre Maribel y un amigo suyo, al fin y al cabo estábamos sentados los tres juntos... A nuestra conversación se unió un amigo del amigo de Maribel, y no sé cómo ni porqué, ese tipo y yo acabamos hablando juntos. A todo esto he de decir que el colega llevaba una castaña considerable, y que yo iba tan solo por el tercer tercio, claro que excepto por un triste sandwich de máquina, no había probado bocado en todo el día, así que no puedo asegurar que no estuviese en cierto modo influenciado por el alcohol.

Una cosa llevó a la otra, y empezando porque me preguntó por mi trabajo, hablamos de nuestros respectivos curros, horarios, salarios, de Hacienda, etc... Cuando quise darme cuenta le estaba soltando un monólogo acerca de la crisis de la democracia, de un sistema bipartidista encubierto, del interés de los partidos por mantener y alimentar unas corrientes de pensamiento divisorio que debieron caducar hace treinta años, y del porqué temas como economía, sanidad y educación habían sido relegados a un segundo plano.

Fue algo extraño, y a la vez excitante, porque sentía su atención clavada en mí, asientiendo a mis palabras, que parecían haber sido escritas de antemano. Hilvanaba las ideas al tiempo que salían de mi boca, enlazando un tema con otro mientras pensaba: "¡Dios, es como si supiera de qué estoy hablando!" Y aunque mis opiniones eran ciertas, es decir, que no me las inventaba, realmente nunca me había parado a pensar en todo aquello, no al menos en conjunto. Y entre sentencia y sentencia me decía: "Eres comunista y no lo sabes." ¿Comunista? ¿Yo? Claro, hombre... soy comunista de los de: "todo es de todos, pero lo mio ni lo toques..."

Después de discutir los porqués no podía ser comunista, llegó a la conclusión de que entonces era Marxista, y ahí ya me tuve que callar porque, sinceramente, tengo aquellas viejas lecciones de filosofía bastante olvidadas, y no recuerdo las características de la corriente de pensamiento de Marx. Por otra parte, siempre me sentí más identificado con Nietzsche que con cualquier otro filósofo, y soy un completo ignorante en lo que a economía se refiere, por lo que definirme como Marxista, Comunista, o cualquier otra ideología o sistema político basado en unos conocimientos de los que carezco me parece del todo incoherente, pero tampoco podía discutirlo.

Él insistió en mi herencia Marxista y yo en librarme de etiquetas que me aten a manifiestos característicos. Las ideas son libres, las ideologías no... Una ideología recoge un conjunto de ideas y de ahí no te salgas, mientras que tener ideas no te hace esclavo de una nomenclatura específica. ¿Marxista? ¿Comunista? No, soy yo, y estas son mis ideas, que pueden ser cambiadas en función de lo que ocurra mañana, el mes que viene, o dentro de diez años. Si fuese comunista, socialista, fascista u otra cosa, no podría cambiar mis ideas... estaría sometido a una ideología, y por tanto no sería libre de pensar.

Lo que me recuerda algo le solté una vez a mi profesor de filosofía, y por lo que casi me manda a septiembre. Al tipo, un niñato pelirrojo recién salido de la carrera, y que iba por la vida de intelectual-progre, se le ocurrió mencionar que la religión era una forma de alienación de las personas. Y yo, que no me callo ni debajo del agua, le respondí: "Claro, al igual que la filosofía". Aquello no le sentó demasiado bien, y exigió que argumentara mi hipótesis. Mi argumento fue: "La filosofía te hace pensar que piensas por ti mismo".

Han pasado siete u ocho años y sigo pensando igual. Cualquier ideología, cualquier corriente de pensamiento, cualquier fórmula que lleve asociado un nombre y un manifiesto, y a la que te sometas de forma voluntaria, te hará pensar que piensas por ti mismo, cuando lo único que harás es dejar que sus postulados determinen tus acciones y tu forma de vivir. Es decir, te aliena, te enajena, te controla.

Deshazte de las cadenas de trabadas razones que esclavizan tu razón, y sé tú mismo. Es la única manera de alcanzar la libertad.

Etiquetas:

posted by Blue Devil's @ 15:23,




2 Comments:

At 13 de abril de 2007, 19:16, Blogger mar said...

Desde hace tiempo llegué a una conclusión y era que iba a ser yo misma sin tener en cuenta todo lo que me rodea de esta sociedad.
Un saludo.Mar

 
At 13 de abril de 2007, 19:27, Blogger Blue Devil's said...

Es inevitable vernos influenciados por aquello que nos rodea. El ser humano es un animal social, poseemos características innatas y características adquiridas a lo largo de nuestra lactancia, niñez, adolescencia... El entorno nos forja a su imagen y semejanza, pero eso no significa que dejemos de ser nosotros mismos... aunque por otra parte, ¿hasta qué punto somos nosotros mismos y no el reflejo de lo que creemos que debemos ser?

Es un debate muy complicado, pero yo a lo que iba era a cómo a veces nos limitamos voluntariamente para ser aceptados dentro de un grupo. Llámese comunistas, cristianos, boy scouts... aislamos algunas de nuestras ideas para adoptar otras que no eran originales nuestras, y así entrar dentro de las características del grupo al que queremos pertenecer. Es la necesidad del ser humano de sentirse aceptado, vinculado, y necesario.

 

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